Cuando el tiempo se detiene para morir
Por Pilar Fernández Lanza · CineFilm
Blue Moon (2025)
Dirigida por Richard Linklater
Estados Unidos · 100 min
Blue Moon (2025): una noche para ver morir a un genio
Esta crítica es una mirada íntima sobre Blue Moon (2025), de Richard Linklater, en ella me meto en la piel de un genio que se hunde en la penumbra de un bar tras un escudo de palabrería y risas que ya no le sirve para ocultar su soledad.
Salí de la sala con un nudo en la garganta y un regusto amargo que aún no se me ha disuelto. Pensé en volver a verla, por si se me había escapado algo, pero no: esta sensación tan cruda prefiero conservarla tal cual.
Desde el primer segundo la película me atrapó.
Noche cerrada, lluvia, Ethan Hawke tambaleándose por una calle vacía, empapado y solo, completamente solo, murmurando, medio tarareando «It Never Entered My Mind«. Cae al suelo y, en ese instante, ya lo sé todo. Ya estoy llorando por dentro.
A partir de ahí ya no veo a Ethan Hawke, observo a Larry Hart.
Lo miro como si fuera alguien a quien conozco desde siempre, como un amigo que se hunde delante de mí y al que no puedo ayudar. En el bar me duele todo. El camarero que le sirve sin preguntar, Hart contando chistes, anécdotas, frases brillantes… y yo sé que todo es una pantalla. Cada broma y cada risa son un escudo y una grieta enorme a punto de provocar el hundimiento.

Esos monólogos largos, pesados, irónicos no buscan divertir, son su manera de gritar. Detrás de cada palabra hay un hombre que se está destruyendo delante de todos y nadie lo ve, o nadie quiere verlo.
Hart no se destruye solo por el alcohol, se hunde porque nadie lo quiere de verdad. Por su manera de amar, no se atreve a expresar en voz alta lo que siente porque teme el rechazo y esa timidez se convierte en un peso. Porque su forma de ser incomoda. Porque su genio ya no sirve si no produce éxitos rápidos.
Richard Linklater sabe cómo usar la máscara, cuanto más teatral y exagerado es Hart, más dolor. Lo cuenta en un solo día, y alarga y densa el tiempo hasta que pesa y nos hunde con el protagonista. Usa el humo del bar, la penumbra y los planos largos para no dejarte escapar. Sabe crear la sensación justa y adecuada de claustrofobia, ahogo e impotencia en el espectador para transmitir cómo la vida de Hart se va apagando.
Ethan Hawke está inmenso. En los gestos, en la mirada perdida que esconde tristeza, en la risa forzada que golpea como un puñetazo.
Linklater es un maestro del tiempo y sabe detenerlo para conocer a las personas. En Boyhood (2014) necesitó doce años para enseñar el crecimiento real de un niño. En Blue Moon, en una sola noche, nos enseña cómo se muere por dentro un genio.
Y el final no ofrece consuelo. No hay abrazo ni una mano tendida. Solo, en una calle fría, un hombre se derrumba para siempre.
Blue Moon es una película dura y real. Te mete en la piel de alguien que se autodestruye delante de tus ojos y te obliga a mirar. Los genios también se rompen, y casi siempre se rompen solos. Esto es, al menos, lo que sentí yo y creo que esto es exactamente lo que Richard Linklater quería que sintiéramos ·

