Familia, culpa y memoria
Por Sol Conde Maza · CineFilm
Anémona (2025)
Dirigida por Ronan Day-Lewis
Reino Unido · 125 min
El regreso de Daniel Day-Lewis
Presentada dentro de la sección Albar, Anémona resulta, por lo menos, singular. Lo es por ser el regreso de un legendario actor de cine, Daniel Day-Lewis, y por el debut de su hijo Ronan Day-Lewis como director, siendo ambos los guionistas del film.
Ray Stoker (Daniel Day-Lewis) es un exsoldado irlandés que combatió contra el IRA y debido a un suceso grave acontecido durante una operación de acoso a un grupo de miembros del IRA, hace ya veinte años, huyó a un bosque al norte de Inglaterra para desaparecer a los ojos del mundo. Allí se refugió para vivir con sus fantasmas del pasado sin haber regresado nunca a casa. De hecho, dejó atrás a Nessa (Samantha Morton), su mujer, y al hijo que esperaban juntos. Su hermano Jem (Sean Bean) sería quien se responsabilizaría después de ambos, llegando a formar una nueva familia junto a ella.
Familia, culpa y memoria
Tomando como punto de partida de este escenario, Day-Lewis nos narra a partir de este momento las dificultades de una comunicación perdida, un doloroso pasado que aún cicatriza y el significado de palabras como lealtad y familia.
Tras entregarle la carta de Nessa, que Ray la guarda junto con otras muchas sin abrir, Jem le explica el motivo de su visita: su hijo está en serios problemas por una violenta pelea y ahora necesita a su padre biológico para no repetir las decisiones erróneas que un día tomó su progenitor.
La escena de las anémonas, cerradas tras la tormenta, funciona como metáfora. Son ambos hermanos, replegados frente a un dolor sin nombre, un pasado que no se desprende. Una relación melancólica, cargada de tensiones no resueltas. El amor está tocado por la culpa y un pasado que no pueden enterrar.
La película no busca reconciliar ni ser moralista: Ray no busca perdón ni castigo, solo vivir aislado, consciente de que nada puede repararse ·

