Tres miradas al cortometraje contemporáneo

Extensión Llanes de CortoGijón 2026 | Reseñas | CineFilm

Mermaids forever

Wounden Light (Luz herida, 2025)
Dirigida por Abril Catalina Beascoechea
España· 10 min

Rodado en 4:3, el cortometraje “Wounded Light / Luz herida” de Abril Catalina Beascoechea acompaña un viaje de redescubrimiento y renacimiento sacado de los mismísimos pliegues de las nubes. Con una estética bucólica y mucho juego de sombras, la historia consigue colarse por las grietas y pasar de ser un acercamiento a los recuerdos de infancia a un verdadero monólogo que trata de entender y dar voz a la niña interior, que recuerda a Nothomb y a Plath, entre otras voces, y recupera la idea fundamental de la vuelta al medio acuático como vía de escape. De ahí ese “mermaids forever” («sirenas por siempre», en castellano), como fin último y arquetípico de muchas artistas.

El corto comienza con una presentación suave: una mujer que busca inspiración en sus recuerdos, un proyector que permite jugar con las formas, sombras y colores de la naturaleza más allá; un tender la mano, un acompañamiento suave. Sin embargo, hacia la mitad del metraje, la historia se va transformando según se van incorporando vídeos caseros y voz en off que ayuda a desnudar la historia y precipita el tempo narrativo hacia una vorágine de sentimientos y pensamientos. Vemos desfilar una serie de imágenes en movimiento de lo que, suponemos, es la protagonista en el pasado, alternadas con secuencias en las que vomita flores, como si verdaderamente sus palabras, que nos acompañan de fondo, pudiesen transformarse y adoptar tal forma.

De una forma bella y sutil, este corto aborda la sensación de indefensión, de soledad, de fragilidad y de pérdida de autoestima sin agobiar ni resultar terriblemente evidente. La protagonista nos lleva a su infancia porque es en esa niña en la que consigue sentir ternura e instinto de protección, recordando y recordándonos que la reconciliación es posible, si el deseo perdura.

Rodaje del cortometraje Wounded Light (2025) de Abril Catalina Beascoechea
Imagen del rodaje de Wounded Light / Luz herida (2025), de Abril Catalina Beascoechea.

Estar, nada más

Instrucciones para quedarse (2025)
Dirigida por Caque Trueba
España· 18 min

Esta vez, Caque Trueba nos brinda la oportunidad de atisbar parte del duelo de la protagonista, Laura, ante una pérdida irremisible e irremediable. Con una fotografía impecable, Instrucciones para quedarse, verdaderamente se fija en la retina y permanece en la memoria. Los personajes resultan auténticos y tanto sus historias como la forma de relacionarse entre sí, resultan ejemplos fiables y fidedignos en los que verse y entenderse a uno mismo. Laura, nuestra protagonista, busca desesperadamente una vía de escape, una forma de trascender todo el dolor que siente, y lo hace a través de la propia huida en la oscuridad y el ruido, la banalización y la disociación más pura.

Es sin embargo en la relación con su hermana donde redescubrimos su lado más humano: en conversaciones en el baño, en un juego de espejos en el que una y otra se miran a los ojos y tratan de sacudir y compartir lo que sienten y, especialmente, en un momento cómplice en el que una maquilla a la otra, actividad eternamente ligada a la relación entre hermanas.

Sin ser una temática fácil, Trueba consigue reflejar la autenticidad de la pérdida reciente y el deseo ciego e instintivo de querer mirar hacia otro lado. Y cómo, sin embargo, lo único que se puede hacer es estar, nada más.

Fotograma del cortometraje Instrucciones para quedarse (2025) de Caque Trueba
Fotograma de Instrucciones para quedarse (2025), de Caque Trueba.

De nada, macho

Una playa (2025)
Dirigida por Juanqui Soto y Luis Paredes

España· 12 min

Este cortometraje, que recuerda muchísimo a la estética de Luca Guagagnino, no nos trae una historia novedosa pero sí un pequeño giro contemporáneo y un par de guiños interesantes.

El amor de verano, ese romance pasajero y apasionado precisamente intenso por volátil sabe mejor si es secreto. Juanqui Soto y Luis Pareces nos traen una historia en la que su protagonista, viajando por el norte de España, decide acercarse a un extraño en una playa con la excusa de charlar sobre un libro que le ha prestado su padre, “Napoleón” de André Murois (no quiero pensar que no haya sido una referencia buscada, pues resulta un punto divertidísimo). El amigo de nuestro protagonista, al descubrir las verdaderas intenciones de tal acercamiento, añade un colofón tierno y cotidiano a la historia, con un gesto casi fraternal que alivia la tensión y normaliza y naturaliza el mensaje.

Resulta, además, bastante interesante recalcar el papel del sonido en el filme. Con un protagonista soberano, el Mar Cantábrico, y las gaviotas de fondo; no hay mucho diálogo pero sí una gran presencia sonora que inunda y acompaña al espectador a lo largo de todo el metraje.

Una playa, el único cortometraje de la selección proyectada en Llanes en esta edición de CortoGijón de comedia, deja buen sabor de boca y una sonrisa en los labios.

Fotograma del cortometraje Una playa (2025) ambientado en la costa del norte de España
Fotograma de Una playa (2025), cortometraje proyectado en Extensión Llanes de CortoGijón.