Lo importante de la vida es estar vivo

A Light That Never Goes Out (2025)
Dirigida por Lauri-Matti Parppei
Finlandia · 111 min

El Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX), tal y como recoge la presentación de la edición de 2025, tiene una Sección Oficial que establece una marca editorial propia que le permite diferenciarse de otros certámenes internacionales. Y en esa sección, dividida en Albar, Retueyos, FICX Premiere y Cortometrajes, tiene como objetivo «reunir una amplia y variada selección del cine autoral que se produce en todo el mundo, con especial atención a propuestas innovadoras y a cineastas emergentes» (FICX). En la sección Retueyos se presentó la película A light that never goes out —en su título original Jossain on valo joka ei sammu, que podría traducirse como En algún lugar hay una luz que no se apaga —, nominada a mejor película, siendo el debut en largo del cortometrajista finés Lauri-Matti Parppei, que también elabora el guion y está al mando de la composición sonora.

La película se estrenó mundialmente en la programación que organiza la Association du Cinéma Indépendant pour sa Diffusion (ACID), una agrupación francesa de cineastas independientes, que participa cada año en Festival de Cine de Cannes. Tras su paso por el FICX, se incorporó a la sección Hauteur de Les Arcs Film Festival, que está dedicada al cine de autor europeo, centrándose en obras que destacan por su estilo personal y visión artística.

El debut de Lauri-Matti Parppei

Su director creció en la ciudad costera de Rauma y allí ubica la historia de Pauli (Samuel Kujala), un flautista de música clásica que disfruta de una exitosa posición profesional, pero que regresa con sus padres a su pueblo natal después de atravesar una crisis personal y un intento de suicidio. En el pueblo que le vio crecer, el niño de la flauta se reencuentra con Iiris (Anna Rosaliina Kauno), antigua compañera de colegio, diseñadora gráfica, enfermera y cantautora en bares donde nadie le presta atención. Ella será la que anime a Pauli a formar el grupo musical autodenominado Colectivo Paramilitar de Arte Sonoro, con el que dar a conocer la música experimental improvisdada junto con Sini (Camille Auer), la peculiar tercera integrante del grupo.

El propio Lauri-Matti inició una carrera musical con la banda Musta Valo, dando conciertos de música experimental en los que, según él mismo cuenta, había más gente encima del escenario que fuera de él. Su ópera prima comparte título con la canción There is a Light That Never Goes Out del grupo The Smiths, que canta al amor y a una visión romántica y trágica de la vida. Como peculiaridad, toda la música del filme se grabó en directo, según aclaran en los créditos finales.

La narración se mueve a ritmo suave y pausado, propio de la vida en una pequeña ciudad que acoge de nuevo al niño prodigio porque el mar siempre trae a la gente de vuelta. Los diálogos son ingeniosos, pasando de la melancolía a un agudo sentido del humor, lo que unido a la contención emocional y gestual propia de la actuación nórdica genera situaciones divertidas.

Salud mental, amistad y sanación

Podría pensarse que la película se conforma con ser un crowdpleaser porque está diseñada para gustar a un público amplio y tocar la fibra sensible, alternando momentos divertidos con situaciones emotivas, además del final placentero y esperanzador. Sin embargo, aunque son muchas las películas que utilizan la conducta suicida como argumento dramático, ya sea como protagonista o como elemento secundario de la trama, no son aún suficientes para llamar la atención sobre la salud mental y la fragilidad emocional.

La singular conexión musical entre la caótica existencia de Iiris y el perfeccionismo vital de Pauli es el motor que mueve la personal visión del director sobre el poder sanador de la amistad y la pertenencia cuando nada tiene sabor ni sonido. Y este viaje de rehabilitación que emprende Pauli le lleva a un lugar donde la música y la gente se reúnen, donde podrá enfrentarse de nuevo a la vida mitigando su hondo pesar en compañía.