Una apuesta arriesgada

Love Me Tender (2025)
Dirigida por Anna Cazenave Cambet
Francia · 134 min

Clémence: maternidad, deseo y conflicto

La directora Anna Cazenave Cambet afronta con valentía, en su segunda cinta Love Me Tender (2025), los problemas de una mujer que decide hacer un drástico cambio en su vida. Clémence, interpretada por Vicky Krieps, es una abogada de prestigio, casada y con un hijo. Sin embargo, su vida es una gran mentira: tiene un trabajo que detesta y su vida amorosa hace aguas porque no es lo que desearía. Un «¡basta ya!» hace tambalear los cimientos de la relación de confianza que mantiene con su marido Laurent (Antoine Reinartz), con el que ha establecido un proceso de separación. Pero el derrumbe llega cuando Clémence le comunica a Laurent que ha empezado a salir con mujeres.

La vergüenza y el miedo al qué dirán provocan en Laurent asco e ira a partes iguales, desencadenando una lucha de poder que ejerce sobre su mujer, quitándole lo que más quiere: su hijo. Un niño utilizado como arma arrojadiza. Sin embargo, el amor que une a madre e hijo es el eslabón más fuerte y será el más difícil de romper.

El agua y el espejo como refugios emocionales

Inmersa en una situación complicada, su único anclaje con el mundo exterior es la piscina que frecuenta. El agua es el ámbito donde se siente más cómoda y libre; de alguna manera calma sus sentimientos y le permite encontrar la paz, una especie de vuelta al útero materno. Le hace sentirse segura, la empuja a tener esperanza e ir hacia adelante, para descubrir nuevas oportunidades y reunir la fuerza necesaria para luchar. Además, es un recurso que utiliza la realizadora para dar un respiro al espectador ante tanto drama. Son imágenes muy potentes.

El espejo es otro elemento que refleja sus sentimientos. Lo comprobamos cuando, en un momento de autoafirmación personal, decide raparse el pelo. Es una imagen significativa en la que se aprecia el rol que adoptará a la hora de buscar pareja. En esta secuencia reivindica el derecho a la libertad sexual, a tomar decisiones propias y a equivocarse. Sin embargo, su osadía en los diferentes vínculos amorosos que emprende no consigue los buenos resultados que auguraban: su generosidad y entrega no son correspondidas de la misma manera. Para ella es todo o nada. Cuando conoce a Sarah (Monia Chokri) encuentra una conexión con la alegría y un futuro prometedor.

Dentro de esa búsqueda, aparece la necesidad de sentirse útil y reforzar otro eslabón que creía perdido: la relación con su padre. Comienza a visitarle ante el debilitamiento físico de éste. La reacción de ambos nos descubrirá sus heridas aún abiertas y cómo sanarlas. Además de la soledad, cómo el paso del tiempo y la enfermedad minan el cuerpo. Son temas candentes en la sociedad actual.

Crítica al sistema jurídico francés

También refleja la impotencia de la protagonista ante los trabajadores sociales que le asignan. Una clara crítica al sistema jurídico francés que comete un gran error y entorpece la buena marcha del caso que les compete. El proceso se alarga de tal manera que parece interminable. Naturalmente, ahonda en la brecha emocional que se produce entre madre e hijo.

No olvidar tampoco el trabajo. El abandono voluntario de la abogacía es una opción viable gracias a una economía holgada propia de una familia burguesa. Aunque no significa que se quede parada. Encuentra otra ocupación, la escritura, que utiliza como vía de escape y es una manera de contar sus experiencias.

La cineasta ha intentado ser fiel a la obra literaria original escrita por Constance Debrè. Quizás esto no le ha favorecido demasiado en el metraje ya que puede resultar en ocasiones ligeramente larga. Por contra, una de las mejores bazas de la película son los actores, sobre todo la actriz principal, Vicky Krieps, que resulta muy convincente. Cazenave la retrata en primerísimos planos donde los gestos y la mirada le dan la expresión justa para conmover al espectador. Un rostro que supo captar también Viggo Mortensen en su segundo film como director Hasta el fin del mundo (The Dead Don’t Hurt, 2023).

Esta prometedora directora sabe lo que se hace. Sus filmes han llamado la atención en varios festivales, llegando a ser galardonada con el primer premio de la Juventud en el 39º Festival de Cabourg y nominada en European Film Awards y el Festival de Cannes dentro de las secciones Certain Regard y Queer Palm ·

Vicky Krieps junto a su hijo en Love Me Tender (2025), drama dirigido por Anna Cazenave Cambet