La tragedia de lo que pudo ser

Hamnet (2025) | Crítica | Especial Oscar 2026

Una adaptación visualmente poderosa que prioriza la emoción
sobre la profundidad dramática.

Hamnet (2025)
Dirigida por Chloé Zhao
Reino Unido
· 119 min

Este drama nominado al Óscar narra la historia de Agnes, la mujer de William Shakespeare, y el impacto que la muerte de su hijo Hamnet provoca en la familia.

Hamnet posee una fotografía que te lleva a las profundidades de la campiña inglesa, con sus colores otoñales y una cámara que observa silenciosamente en la distancia, como un halcón desde las alturas. La escena de apertura lo concentra perfectamente: la cámara en grúa que cae ligeramente de entre los árboles, hasta descansar sobre protagonista acurrucada entre las raíces. Además de esplendor cinematográfico, aporta sensibilidad simbólica: la posición fetal, un indicio de su porvenir con la maternidad; su vestido rojizo, se camufla con la tierra, mostrándonos que Agnes y el bosque no son duales, sino una unidad.

Agnes acurrucada entre las raíces del bosque en Hamnet (2025) dirigida por Chloé Zhao
Jessie Buckley como Agnes en Hamnet (2025), de Chloé Zhao.

Además de actuaciones de calidad —especialmente las de Jacobi Jupe y Emily Watson—, el metraje incluye momentos conmovedores y roza ideas dignas de haber sido exploradas en mayor profundidad. Por ejemplo, la tensión entre la espiritualidad de Agnes y la brutal realidad que acecha a su familia. Tal es el caso de la escena en la que Agnes es incapaz de asimilar que su hijo ha fallecido y continúa buscando una cura entre sus ungüentos y especias. O como el arte puede permitir sentir de nuevo a los que ya no están, visto claramente en el final, en el que Shakespeare revive la memoria de su hijo mediante la representación teatral. En definitiva, esto es Hamnet en su máxima expresión: impecabilidad visual y contrastes que dejan huella.

“Entre líneas clichés y acciones exageradas, las emociones de Agnes no varían ni tienen capas, sino que se mueven en una escala entre la devastación y el amor maternal. El resultado es una caricatura de lo que podría haber sido un personaje más real y matizado.”

Lamentablemente, a pesar de sus aspectos positivos, la película prefiere poner su foco de atención en lo dramático de la historia, en vez de en los conflictos internos que la causan. Esto da lugar a una gran falta de contraste: cada palabra y cada silencio se subrayan como si fueran trascendentales, sin que la narración lo justifique. Si todo es trascendental, nada lo es. Para cuando llega el clímax de la historia, la emoción ya ha sido desaprovechada en momentos menores; como el parto de Agnes, la muerte de Hamnet o el monólogo de Shakespeare.

Escena de Hamnet (2025) dirigida por Chloé Zhao con Agnes en el teatro
Hamnet (2025), dirigida por Chloé Zhao. Fuente: Focus Features

El ejemplo más evidente de esta falta de dimensión lo encontramos en nuestra protagonista. Resulta difícil sentir curiosidad o dudas respecto a Agnes, ya que cualquier sentimiento o pensamiento que atraviesa su mente es inmediatamente exteriorizado. Entre líneas clichés y acciones exageradas, las emociones de Agnes no varían ni tienen capas, sino que se mueven en una escala entre la devastación y el amor maternal. El resultado es una caricatura de lo que podría haber sido un personaje más real y matizado. No un mero vehículo narrativo con el que, de alguna forma, mantener la atención del público.

Sin embargo, sí hay una faceta oculta de Agnes que tiene un potencial desaprovechado inmenso: cómo antepone su superstición a todo, incluso a sus hijos. Cuando se descubre que va a tener gemelos, ella entra en negación porque había visto a dos hijos en su futuro, no a tres. Ahí está: no es hasta que le dan un significado simbólico a su nueva situación que cambia de parecer. Y así, de un segundo a otro, su hijo sí debe vivir.

Aunque prefiero no compararla a su origen literario, es imposible ignorar una cuestión que podría ayudarnos a entender qué es lo que falló con Agnes. A la hora de crear el personaje, la autora Maggie O’Farrell se inspiró en una idea de la ensayista Germaine Greer sobre el «vacío en forma de esposa, que los idólatras del bardo rellenaron con sus propias especulaciones». En vez de desmantelar esa idea de mujer idealizada, la película lo amplifica, presentando a Agnes casi más desde la perspectiva de Shakespeare, que la suya propia: una chica libre, extraña y fuerte, pero sin un mundo interior más allá de la superficie.

Asimismo, a lo largo de la película, las intenciones de la directora son sumamente obvias, hasta tal punto que los momentos de felicidad se sienten colocados estratégicamente solo para arrebatarlos después en un intento deliberado de causar tristeza. La historia no parece tener vida propia, rompiendo así una regla fundamental de un buen guion: que la trama dé la impresión de no haber podido suceder de otra manera.

William Shakespeare escribiendo mientras Agnes observa en Hamnet (2025) de Chloé Zhao
A la hora de crear el personaje, la autora Maggie O’Farrell se inspiró en una idea de la ensayista Germaine Greer sobre el «vacío en forma de esposa, que los idólatras del bardo rellenaron con sus propias especulaciones».
Fuente: Focus Features

En última instancia, muchos de los dilemas con Hamnet parecen surgir de una decisión consciente de priorizar el impacto emocional, con arquetipos familiares para la audiencia, por encima de un interés temático real que lo desafíe. Y es que parece haber otra película bajo la superficie: una con más sustancia, que intenta sobrevivir en esos instantes fugaces de genialidad.

Al final, la verdadera tragedia no es la historia de Hamnet, sino el potencial que tenían las ideas que se decidieron no explorar. Todo ello a favor de manufacturar el llanto del público, generando así la impresión de ser una mejor película de lo que es.

Ser o no ser. Tristemente, ahí está.

Agnes interpretada por Jessie Buckley en Hamnet (2025) dirigida por Chloé Zhao
Jessie Buckley como Agnes en Hamnet (2025), dirigida por Chloé Zhao que competirá por el Óscar a mejor película y dirección con Marty Supreme (2026). Fuente: Focus Features

Nominaciones de Hamnet (2025)