Culpa, vivienda y contradicción moral

Kontinental ’25 (2025)
Dirigida por Radu Jude
Rumanía · 109 min

Sátira sin consuelo frente a la miseria del otro

En el cuento Las Grosellas de Antón Chéjov, el personaje Iván Ivanovich reflexionaba sobre la felicidad humana frente a la realidad de un mundo desequilibrado: “[..]Haría falta que tras la puerta de cada hombre feliz y satisfecho hubiera alguien con un martillito que le recordase continuamente con sus golpes que existe gente desgraciada, que la vida, por feliz que sea, tarde o temprano le enseñará sus garras y la desgracia —la enfermedad, la pobreza, la muerte— caerá también sobre él, y entonces nadie lo verá ni lo oirá, como ahora él tampoco oye ni ve a los demás.[…]”. Dos siglos después, el martillo se oye cada vez más débil.

Radu Jude, director veterano del FICX y ganador del premio Mejor Película en 2023 con No esperes demasiado del fin del mundo, explora la condición humana y las contradicciones que surgen al existir de manera cómoda en una realidad muy diferente a la de otras personas. Su protagonista, la maravillosa Eszter Tompa ganadora del Premio AISGE a la Mejor Actriz en esta edición, comienza un viaje iniciático de culpa tras haber llevado a cabo el desahucio que desencadena en el suicidio de un hombre sin hogar que vive en las calderas de un edificio que ha adquirido una empresa alemana para convertirlo en un hotel de lujo llamado “Kontinental ‘25”.

Haciendo un guiño a la película de Rossellini, acompañamos el duelo de Orsolya, funcionaria de la ciudad de Cluj-Napoca y antigua profesora de Derecho Romano, quien se siente responsable de esta muerte. Sin abandonar el tono satírico que caracteriza el cine de Jude y evitando caer en la sensiblería barata característica de los festivales occidentales, donde la miseria del Otro y el reconocimiento superficial genera falsa sensación de análisis crítico hacia nuestros actos, vemos como Orsolya intenta comprender cómo ha sido partícipe en este sistema cruel que machaca al más pobre buscando justificaciones vacuas: su profesión, donaciones automáticas a ONGs o sus pensamientos fugaces sobre la miseria del mundo. Pero cuando la búsqueda del perdón en los otros, los disfrutes terrenales y la autocomplacencia no funcionan, Orsolya acude a Dios, donde una vez más se encuentra con la contradicción que es vivir, al no encontrar una respuesta al sufrimiento en el mundo.

Rodada durante 10 días con un iPhone, Kontinental ’25 es un grito de rabia sobre la situación insostenible del mundo actual, la crisis de la vivienda y la quietud de una sociedad que piensa que esta haciendo lo suficiente para sobrevivir y ayudar. Radu Jude nos enseña al niño que vive maltratado en un sótano de la ciudad de Omelas. Orsolya, como algunos de los habitantes de este cuento de Úrsula K. Le Guin, también se marcha, esperemos que sepa bien hacia dónde va.

Escena de Kontinental ’25 (2025), de Radu Jude, con una mujer esperando mientras un repartidor se agacha ante una máquina burocrática en la calle