Premios Goya 2026. Directoras nominadas: visibilidad creciente, reconocimiento pendiente

Alauda Ruiz de Azúa y Carla Simón lideran las nominaciones a Mejor Dirección en los premios Goya 2026. Analizamos la consolidación de la autoría femenina en el cine español a lo largo de la última década, los proyectos cinematográficos de las directoras, así como los pequeños logros alcanzados y las enormes carencias de unos premios que aún necesitan mejorar.

Premios Goya 2026: las directoras nominadas

Si la representación de las mujeres en los Premios Goya 2026 obliga a un análisis estructural, la categoría de Dirección concentra su dimensión más simbólica. Es aquí donde se legitima la mirada, donde se consagra la autoría y donde históricamente la brecha ha sido más visible.

En esta 40.ª edición, dos directoras compiten entre las cinco nominaciones a Mejor Dirección: Alauda Ruiz de Azúa y Carla Simón. Este dato reafirma que desde 2020 hay una mayor presencia de mujeres cineastas, pero también recuerda un contexto histórico inequívoco: en cuatro décadas, solo tres mujeres han ganado el galardón (Miró, Bollaín y Coixet) y aún no se ha superado la proporción de 2/5 nominaciones.

Por este motivo, las nominaciones de este año no son anecdóticas; forman parte de un proceso de consolidación que aún busca estabilidad.

Un dato que ayuda a entender la baja representación: sólo 25 de las 131 películas preseleccionadas para la categoría a Mejor dirección están filmadas por, a menos, una mujer.

¿Cuál es el camino para revertir estos números? Fomentar la formación académica en los estudios cinematográficos, una mayor concienciación por parte de las productoras para apostar por el cine dirigido por mujeres y un mayor apoyo económico, allá donde no llega la industria española, para consolidar su presencia y, al menos, no perder la tendencia positiva que carece aún de lo necesario para alcanzar los objetivos de igualdad real.

TIMELINE
MEJOR DIRECCIÓN

1987 – 2005

Sólo tres directoras han obtenido el premio a Mejor Dirección: Pilar Miró (El perro del hortelano, 1996), Icíar Bollaín (Te doy mis ojos, 2003) e Isabel Coixet (La vida secreta de las palabras, 2005)

2003

Primera vez que dos directoras son nominadas a la categoría de mejor Dirección: Isabel Coixet e Iciar Bollan, resultando ésta última ganadora

2015

Pasan doce años hasta que se vuelve a repetir la nominación de, al menos, dos directoras. En este caso, Paula Ortiz e Isabel Coixet. Ninguna de ellas alcanzan el galardón

2020-2026

Se consolida un mínimo de dos mujeres nominadas, a excepción de la edición de 2021. Sin embargo, aún no se ha superado la proporción 2/5 nominadas

Alauda Ruiz de Azúa: la intimidad como conflicto moral

Con trece nominaciones, Los domingos se sitúa entre las películas más relevantes del año. Escrita y dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, la cinta se adentra en la historia de Ainara (Blanca Soroa), una joven que, a punto de finalizar sus estudios de bachillerato en un instituto religioso, atraviesa un momento delicado de su vida: tomar la decisión de postularse para iniciar su noviciado en un monasterio de clausura. Mientras reflexiona, esperando la llamada de Dios, su familia y amistades se pelearán por averiguar y tratar de decidir por ella qué es lo mejor para su vida.

Ruiz de Azúa ya había demostrado en Cinco Lobitos (2022) una capacidad singular para explorar los vínculos familiares desde la contención y la observación. Aquella ópera prima convertía lo doméstico en un territorio de tensión emocional donde la maternidad, el cuidado y la herencia afectiva se entrelazaban sin subrayados dramáticos.

Con Cinco Lobitos, obtuvo once nominaciones en la edición 2023, alzándose con el premio a mejor directora novel y mejor actriz principal y de reparto (Laia Costa y Susi Sánchez).

Pero tampoco debe olvidarse su participación en la creación de la miniserie Querer (2024), que codirigió y coescribió junto a Júlia de Paz y Eduard Sola, donde se aborda el largo proceso que atraviesa una mujer, tanto dentro de la familia como judicialmente, al tomar la difícil decisión de denunciar los abusos sexuales sufridos durante más de treinta años de matrimonio por parte de su marido.

En Los domingos, la directora amplía ese universo hacia un conflicto más explícitamente identitario. La vocación religiosa no aparece como rareza ni como gesto provocador, sino como búsqueda personal frente a la presión del entorno. El relato evita el juicio moral y apuesta por la ambigüedad, situando la fe, la libertad y la familia en un delicado equilibrio.

Con trece nominaciones a los premios Goya, Los domingos se presenta como una de las películas con mayor tasa de participación de mujeres nominadas: producción, dirección, guion, mejor actriz principal y de reparto, fotografía, vestuario y sonido.

Que Alauda Ruíz de Azúa se rodee de un equipo mayoritariamente femenino nos hace pensar en la concienciación de las nuevas directoras que están liderando la cartelera española, para recudir la brecha de género.  A Carla Simón, pese a que cuenta con seis nominaciones, también la acompaña un grupo de mujeres en fotografía, montaje, dirección de arte, casting, figurinistas y productoras en sus tres últimas películas.

Carla Simón: memoria, territorio y continuidad

Si Ruiz de Azúa representa una consolidación reciente, Carla Simón encarna la continuidad de una mirada que ha marcado el cine español contemporáneo.

Desde Verano 1993 (2017), su filmografía ha orbitado en torno a la memoria familiar, la infancia y la herencia emocional. Su cine transforma la experiencia íntima en un relato que interpela emocionalmente al público, fomentando una puesta en escena donde el ritmo cotidiano del tiempo, marcado por el naturalismo del paisaje alejado de la masificación, adquieren un peso narrativo central. Si a esto se le suma la construcción de una historia a partir de un relato personal y la decisión de adoptar una narración realista, el resultado que vemos es un cine con autoría, el sello personal de Carla Simón.

En esta edición de los Goya, la presencia de Alauda Ruíz de Azúa y Carla Simón confirma que esa sensibilidad por la intimidad y la memoria ya forma parte del canon reciente del cine español. La coherencia estética y temática de su obra demuestra que la autoría femenina no es una excepción puntual, sino una línea creativa que en el futuro puede convertirse en corriente cinematográfica.

Dirección Novel: la fuerza de la cantera femenina

La categoría de Dirección Novel vuelve a evidenciar la solidez de las nuevas voces femeninas. Gemma Blasco, por Furia, y Eva Libertad, por Sorda, representan dos propuestas distintas, pero igualmente comprometidas con narrativas que exploran identidades complejas y márgenes sociales.

En los últimos diez años, siete mujeres han ganado el Goya en esta categoría. La cifra apunta a una cantera firme y diversa. Sin embargo, la transición de Dirección Novel a Mejor Dirección sigue siendo el gran reto estructural.

El premio a Dirección novel funciona como una puerta abierta de entrada; pero aún no se termina por atravesar el marco. La cuestión no es la calidad de las propuestas, sino la continuidad del reconocimiento.

Cortometrajistas: la cantera del futuro

Una de las categorías más vilipendiadas en las ceremonias de los premios, sin distinción de género, sino más bien de clase, suelen ser las categorías de Mejor cortometraje, bien sea ficción, animación o documental. La reivindicación que los cortometrajistas llevan promoviendo desde hace años para que se les reconozca justamente su trabajo es pocas veces o nulamente escuchado. Y lo cierto es que se nos olvida que algunas de las figuras más destacadas de la Dirección de largometrajes, comienzan su andadura a través de esta categoría.

Esto no significa que el cortometraje tenga que ser necesariamente el paso previo al largo. El trabajo que se realiza en el corto, a nivel creativo, tiene suficientemente peso como para apostar por esta especialidad sin que necesariamente sea obligatorio para dar ese supuesto paso siguiente.

Patricia Font (Café para llevar, 2014), Carlota Pereda (Cerdita, 2018), Irene Moray (Suc de síndria, 2020) o la recientemente fallecida Verónica Echegui (Tótem loba, 2021), son las últimas ganadoras de este galardón, en este caso a mejor ficción, donde la falta de representatividad sigue brillando por su ausencia, y no por escasa presencia de candidaturas. Precisamente, esta 40º.Edición cuenta con cuatro candidatas, al igual que en mejor cortometraje documental.

Donde si existe cierta paridad en los últimos diez años es en la especialidad documental que contrasta con la única ganadora en cortometraje de animación, Chelo Loureiro (Valentina, 2021).

Entre la consolidación y la legitimidad plena

Las nominaciones de 2026 demuestran que la autoría femenina ya no ocupa un lugar testimonial. Las directoras compiten en igualdad numérica dentro de la terna final y lideran algunas de las producciones más relevantes del año.

Sin embargo, el peso histórico de los Premios Goya obliga a contextualizar el avance. La legitimidad institucional no se transforma de la noche a la mañana. Requiere repetición, continuidad y normalización.

La autoría femenina en el cine español ha dejado de ser una anomalía. Es una realidad creativa sólida, diversa y reconocible. El desafío ahora no es su visibilidad, sino su consolidación estructural dentro de los espacios de mayor prestigio simbólico.

La gala decidirá quién alza el cabezón. ¿Se sumará un cuarto nombre al grupo de las directoras premiadas?